David, Goliat y Sansón

Es extremadamente difícil conseguir cambiar una ley. Y lo es particularmente cuando esta ley acaba de dictarse, porque es tanto como poner en evidencia que quien la ha dictado ha cometido un error. Y si a nadie le gusta reconocer errores, a un gobierno menos.

Ahora, sin embargo, los peluqueros españoles se hallan en una encrucijada trascendental, y les toca asumir un protagonismo que posiblemente nunca han deseado. No van a cambiar el país, ni a sacarnos de la crisis, ni a lograr que la condenada prima de riesgo caiga de una vez. Pero el error que se ha cometido con ellos es de tal magnitud, de consecuencias tan incalculables, que se van a ver forzados, quién lo diría, a encabezar un movimiento de resistencia que, si se coloca en la cresta de la ola del descontento social que están generando los últimos ajustes, puede acabar forzando alguna rectificación.

Casi 50.000 salones de peluqueria son muchos. Cerca de 170.000 empleados directos y autónomos son una multitud. Los empleos indirectos son también importantísimos al afectar a la industria cosmética. Las peluquerías son además verdaderas antenas de transmisión de sensaciones, estados de ánimo y opinión, todos lo sabemos. Y la peluqueria cuenta con figuras de prestigio y popularidad notables que pueden acceder a los medios. Todo ello constituye un coctel potente que, bien administrado, puede permitir, quién sabe, que David derribe a Goliat. No nos equivoquemos: no se trata de política, de ir contra uno u otro partido. Se trata de justicia, de supervivencia, de equidad, de sentido común. Se trata de derribar una decisión injusta y equivocada, brutal e injustificada. Goliat es el aumento del IVA en 13 puntos. La barbaridad cometida con los peluqueros puede ser el banderín de enganche de otras protestas. No vamos de héroes, lo único que nos interesa es que se resuelva nuestro problema. Ni siquiera discutimos la necesidad de que el IVA general pase del 18 al 21% o el reducido suba del 8 al 10.

¿Y Sansón, dirán algunos a estas alturas del texto? Bueno, permítanme la broma de haber metido a este personaje entre David y Goliat. Pero todos recordarán cómo perdió el gigantesco e invencible Sansón su fuerza: al cortársele el pelo…

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